Python 3.15 ya está aquí y Python 3.10 se queda sin soporte

El 9 de octubre de 2026 se publicó Python 3.15, la nueva versión estable del lenguaje con el que se construyen buena parte de las aplicaciones web, integraciones, scripts de automatización y módulos de Odoo. Pocos días antes, el 1 de octubre, Python 3.10 llegó al final de su vida útil: desde esa fecha ya no recibe correcciones de seguridad oficiales. Esto afecta a cualquier empresa que tenga software a medida, conectores o procesos automáticos funcionando sobre Python, aunque no lo sepa, porque muchas veces el lenguaje queda escondido dentro del servidor o del contenedor donde se ejecuta la aplicación.

Qué ha pasado exactamente

El equipo de desarrollo de Python sigue un calendario anual: cada octubre sale una versión nueva y la más antigua de las soportadas deja de recibir parches. Este año han coincidido los dos hitos en apenas una semana:

  • Python 3.15 está disponible desde el 9 de octubre de 2026 y, según el calendario oficial, tendrá soporte hasta octubre de 2031.
  • Python 3.10, publicada en octubre de 2021, figura como versión sin soporte desde el 1 de octubre de 2026.
  • Las versiones que siguen soportadas son 3.11 (hasta octubre de 2027), 3.12 (hasta octubre de 2028), 3.13 (hasta octubre de 2029), 3.14 (hasta octubre de 2030) y la recién llegada 3.15.

Dicho de otra forma: un sistema que hoy funcione con Python 3.10 o anterior sigue arrancando y trabajando con normalidad, pero si mañana se descubre una vulnerabilidad en el propio lenguaje, no habrá una corrección oficial para esa versión.

Las novedades de Python 3.15 que conviene conocer

La nueva versión trae mejoras de rendimiento y de comodidad para los programadores, pero también algún cambio de comportamiento que puede afectar a aplicaciones ya existentes. Las más relevantes desde el punto de vista de una empresa son:

  • UTF-8 como codificación por defecto. Python pasa a usar UTF-8 al leer y escribir ficheros cuando el código no indica la codificación, sin depender de la configuración del sistema. Es una buena noticia para quien trabaja con tildes, eñes o textos en euskera, pero puede cambiar el resultado de procesos que importan o exportan ficheros de texto, CSV o informes generados con una codificación antigua. La documentación oficial recomienda indicar siempre la codificación de forma explícita y permite desactivar el nuevo comportamiento si hace falta.
  • Importaciones diferidas. Una nueva palabra clave, lazy, permite cargar módulos solo cuando se usan por primera vez, lo que puede acelerar el arranque de herramientas y servicios.
  • Compilador JIT mejorado. El compilador experimental se ha reforzado y, según el anuncio oficial, consigue de media entre un 7 y un 8 % más de velocidad en Linux x86-64 frente al intérprete estándar.
  • Nuevo tipo frozendict, un diccionario inmutable integrado en el lenguaje, y un paquete específico para medir el rendimiento (profiling), útil para localizar cuellos de botella.
  • Mejores mensajes de error y avances en el soporte del modo sin bloqueo global (free-threading), pensado para aprovechar mejor los procesadores con varios núcleos.

Además, la versión elimina o marca como obsoletas varias piezas antiguas de la biblioteca estándar. Por eso no es recomendable cambiar de versión en producción sin probar antes: las librerías de terceros que usa cada proyecto también necesitan tiempo para declararse compatibles.

Qué supone para tu empresa

La pregunta práctica no es si hay que pasarse ya a Python 3.15, sino si tus aplicaciones siguen sobre una versión con soporte. Algunas recomendaciones:

  • Haz inventario. Pide a tu proveedor o a tu equipo técnico que indique qué versión de Python usa cada aplicación, integración, script programado o robot de automatización. Suele haber más de los que se recuerdan.
  • Prioriza lo que esté en 3.10 o anteriores. Especialmente si está expuesto a internet, maneja datos personales o se conecta con bancos, administraciones o clientes.
  • No saltes directamente a la última versión. Para sistemas en producción, lo habitual es migrar a una versión con soporte amplio y librerías maduras, y planificar 3.15 cuando el ecosistema se haya puesto al día.
  • Revisa los procesos con ficheros. El cambio a UTF-8 por defecto merece una prueba específica en importaciones, exportaciones y generación de documentos.
  • Automatiza las pruebas. Tener pruebas automáticas hace que cada actualización del lenguaje sea una tarea rutinaria y no un proyecto arriesgado.

Cómo lo vemos en Binovo

En los proyectos de desarrollo de software a medida que mantenemos, tratamos la versión del lenguaje como una dependencia más que tiene fecha de caducidad, igual que un certificado o una licencia. Lo mismo aplica a los entornos donde corren módulos de Odoo 16 o automatizaciones de RPA: conviene revisar el servidor, el sistema operativo y la versión de Python a la vez, porque suelen estar relacionados y una actualización aislada puede generar incompatibilidades.

Nuestra recomendación es sencilla: aprovechar este cambio de ciclo para documentar qué tienes, fijar un calendario de actualizaciones y evitar que una aplicación crítica se quede varios años sin parches. Si tienes dudas sobre en qué situación están tus sistemas, puedes contactar con nosotros y lo revisamos contigo.

Fuentes

Transparencia: este artículo se ha elaborado con ayuda de inteligencia artificial a partir de las fuentes citadas y ha sido revisado y validado por el equipo de Binovo antes de publicarse.

About the author

Juanjo Bastarrika es CEO de Binovo, empresa de Oiartzun (Gipuzkoa) que desde 2008 implanta Odoo, soluciones de facturación Verifactu y TicketBAI, sistemas y desarrollo a medida, y del Grupo Binovo, al que pertenece Future AI, especializada en inteligencia artificial aplicada. Escribe sobre ERP, normativa fiscal e IA en la empresa desde la experiencia de implantación con clientes.

Leave a Reply